ROMA (Infoesfera) – Una misión de un grupo multidisciplinario de científicos en Nepal. Los desafíos de Pyramid26.
Descubrir los secretos del sueño a gran altura es el objetivo de la misión científica 'Pyramid26 - Exploration and Physiology', en la que un grupo multidisciplinario de 21 investigadores italianos logró el laboratorio-observatorio Piramide di Ev-K2-CNR sobre el Everest, a una altura de 5.050 metros en el valle del Khumbu en Nepal.
Dirige la misión Vittore Verratti, docente de Fisiología de la Universidad 'Gabriele D'Annunzio' de Chieti Pescara y son numerosas las universidades italianas involucradas con el objetivo de desarrollar un programa dedicado al estudio del organismo humano en condiciones extremas.
Entre los numerosos protocolos científicos, un importante componente de la misión estará dedicado al sueño.
El programa de investigación fue desarrollado por el Laboratorio de Psicofisiología del Sueño y Neurociencia Cognitivas de la universidad, encabezado por Michele Ferrara, con el patrocinio y el apoyo de la Academia Italiana de Medicina del Sueño (AIMS).
Federico Salfi, de la Universidad de L'Aquila, dirige las actividades en el terreno; es el responsable operativo del componente de sueño de la expedición, con el apoyo científico de Antonella Iadarola, de la Universidad de Génova.
No obstante, décadas de investigación permitieron caracterizar con una cierta precisión los efectos de la altitud en la respiración y la oxigenación durante el sueño; mucho menos es conocida cómo la hipoxia modifica la actividad cerebral y la organización del sueño durante el entero ascenso.
Durante algunas noches estratégicas de la expedición, se verificó directamente la actividad cerebral mediante electroencefalogramas portátiles, que hicieron posibles hallazgos neurofisiológicos en condiciones extremas.
A las medidas EEG se les adjuntó el monitoreo de la función respiratoria y de los niveles de oxigenación durante el sueño, componente que será cuidado en el terreno por Domenico Caratozzolo de la Universidad de Catania.
Los estudiosos vestirán dispositivos de mano para actigrafía, una técnica que permite reconstruir de una manera continuada los ritmos sueño-vigilia y la actividad motora cotidiana. De este modo, será posible monitorear a los mismos individuos a lo largo del tiempo, comparando su estado inicial con el observado durante el ascenso, a su llegada a la Pirámide (a una altitud de 5.050 metros) y, finalmente, durante el viaje de regreso a Katmandú.
El proyecto dedicará particular atención, además, a la experiencia subjetiva en la altitud. Para hacerlo será utilizada una aplicación para smartphone desarrollada justamente para la misión, que acompañará a los participantes durante toda la expedición. Mediante notificaciones automáticas enviadas en momentos preestablecidos de la jornada, la aplicación permitirá recoger en tiempo real informaciones sobre el sueño, el estado psicológico y emotivo, percepción del esfuerzo y funcionamiento cotidiano.
Y justamente aquí se inserta uno de los aspectos más originales del proyecto: seguir cómo cambia la actividad onírica durante la progresiva ascensión en altitud. Día a día, se recopilarán datos sobre la aparición y frecuencia de los sueños, el inicio de las pesadillas y sus características clave, incluidos el contenido y el tono emocional.
"Completar el protocolo en su totalidad nos permitirá construir un conjunto de datos longitudinales extraordinariamente rico, integrando mediciones de la actividad cerebral, la respiración y la experiencia subjetiva: datos que rara vez se recopilan de forma conjunta en investigaciones sobre el sueño a gran altitud. En este sentido, la misión promete realizar una valiosa contribución a la comprensión de los efectos de la hipoxia en la fisiología del sueño humano y, al mismo tiempo, ofrecer un modelo metodológico que podría aplicarse al estudio del sueño en otros entornos extremos y de difícil acceso", afirma Salfi.
(*) En convenio con la agencia ANSA
Imagen: ANSA
INFOESFERA - Suplemento de C | T | IA
